Podemos: 8 tesis para discutir en México

Por Joel Ortega

@joeloe85

Manifestacion Democracia Real YaFotografía tomada de  http://bit.ly/2bqI2nE

1.- Su novedad NO es el paso a lo electoral, sino la apertura de un horizonte de posibilidades.

El surgimiento de Podemos no se explica sin un ciclo previo de movimientos sociales (15-M, PAH, Mareas, etc.). Sin embargo la novedad de Podemos no es el paso de esos movimientos a la lucha electoral. Lo mismo ha sucedido en decenas de ocasiones1. Solamente en México, y en el contexto de un autonomismo muy fuerte y una descomposición de las opciones partidarias es que la lucha electoral nos parece algo tan innovador. Creo que lo interesante no es la participación electoral sino la forma y el discurso con el que lo ha hecho Podemos. La novedad de Podemos es que ha logrado traducir la indignación en cambio político, abriendo un horizonte de posibilidades más amplio. Ha roto el esquema neoliberal en el que por un lado existe una socialdemocracia derechizada y por la otra una izquierda marginal, con movimientos potentes pero sin posibilidades de gobierno. La irrupción de Podemos ha roto ese tablero. Ha ampliado el rango de posibilidades que pueden plantearse en la disputa política porque ha cuestionado los dogmas neoliberales que antes fueron asumidos por el PSOE. No ante un pequeño grupo de movilizados sino frente a millones de personas se han discutido ideas como el pago de la deuda, los desahucios, el fortalecimiento de un “Estado del bienestar” y la profundización de la democracia. No es anticapitalista pero creo que si significa una ampliación en el marco de posibilidades.

1 Con Izquierda Unida en la propia España, con los anticapitalistas o los comunistas en Francia, con los comunistas chilenos después del movimiento estudiantil, con los trotskistas en Argentina, etc.

 

2.- Construcción de hegemonía cultural y no limitarse a un nicho de izquierdas movilizadas.

Podemos se ha planteado convencer a las mayorías y no sólo a las minorías movilizadas o con una identidad de izquierda. En cierto sentido Podemos es la reactualización del proyecto “eurocomunista” de los españoles e italianos de los años 70. Una disputa cultural y política para convencer a las mayorías sociales. Así, lo interesante de Podemos es que ha disputado también el “sentido común” de la sociedad española. Si antes los desahucios eran vistos como algo natural ahora se cuestiona su inmoralidad. Si los recortes y el pago a la deuda eran asociados a una economía “responsable” ahora por lo menos es algo que se pone en duda. Algunos han afirmado que el papel de Pablo Iglesias debería ser similar al de Margaret Tatcher pero en sentido inverso, que incluso quienes lo atacan, acaben asumiendo una serie de valores que antes se limitaban a la izquierda (derechos sociales, redistribución, etc.) De la misma forma en que después de Thatcher incluso los laboristas acabaron asumiendo las ideas neoliberales (competitividad, mercado, etc.). En esta disputa para ser hegemónicos son interesantes dos ideas ejes de su estrategia:

          a.-Populismo vs clasismo.

Populismo: siguiendo las ideas de Laclau, un sector de Podemos, ha planteado la necesidad de trascender el discurso clasista. Ya no es posible apelar a una clase social en específico (la clase trabajadora) porque las demandas se han diversificado. Ahora la dispersión entre luchas feministas, estudiantiles, culturales, de trabajadores, etc es tan amplia que es necesario, según esta perspectiva, realizar una “articulación hegemónica” con un “significante vacío”, que en este caso es “el pueblo”. De ahí el “populismo” contra un enemigo común que son las élites o “la casta”. Confieso que con la experiencia “populista” en México (PRI y cardenismo) y en América Latina (Perón) no me convence esta propuesta. Si la idea de construir una articulación hegemónica distinta y construir una identidad más amplia a la de la clase obrera. En un mundo post-comunista, creo que no se puede seguir apelando a los mismo símbolos de la izquierda como sino hubiera pasado nada. Podemos no resuelve el problema pero si da un paso en la construcción de una identidad renovada.

         b.-Izquierda vs transversalidad.

En el mismo sentido es la propuesta de la “transversalidad” de Iñigo Errejón. No limitarse a convencer a la gente de “izquierda” sino a las mayorías sociales que han sido afectadas por el modelo neoliberal pero no comparten los referentes culturales de las izquierdas. Esta estrategia ha tenido grandes logros, rompiendo el cerco al que IU y la izquierda tradicional estaba condenada desde hace mucho tiempo. Sin embargo, se corre también el riesgo de la indefinición y el oportunismo. Un día se declara “nueva socialdemocracia” otro llama a asaltar el cielo, etc.

3.- Uso de los medios.

En esta estrategia hay que destacar el gran manejo que han tenido de los medios de comunicación. Tanto de los alternativos con sus programas en Internet (La Tuerka, Fort Apache, etc.), como por su estrategia para aparecer en la televisión y los medios tradicionales. Aquí creo que un elemento clave es la renovación del lenguaje: han sabido hablarle a la gente de manera clara sin tantos dogmas y conceptos extravagantes. Lo mismo hizo, hace mucho el zapatismo.

IGLESIAS 3

fotograma tomado de https://www.youtube.com/user/hispantv

4.-Disputar la democracia.

Para México es interesante la posición que Podemos ha asumido frente al régimen político. Acepta las reglas democráticas pero al mismo tiempo plantea radicalizar la democracia.

Así, sus críticas al “régimen del 78”, al bipartidismo y al centralismo español no han impedido que se reivindiquen las elecciones y el sistema democrático. Creo que en México nos hace falta un análisis más profundo sobre el régimen surgido de la transición (¿o es el mismo régimen priista?) y un proyecto para profundizar la democracia. Darle la espalda, por ser una democracia burguesa para dedicarnos a construir autonomías, deja fuera a millones de personas y nos condena a estar siempre a la defensiva.

5.-Irrupción generacional y renovación de la clase política.

Un elemento importante ha sido la renovación generacional de Podemos. No sólo se trata de jóvenes sino de activistas que no vienen del núcleo tradicional de la clase política. Eso marca una diferencia muy grande con partidos como Morena, que aunque sean partidos nuevos provienen de la misma clase política de hace décadas (no sólo del PRD a Morena, sino también antes del PRI al PRD). En cambio, los dirigentes de Podemos se han formado en movimientos sociales (contra los desahucios por ejemplo) o en la izquierda comunista (trotskistas o comunistas). Hay que entender de dónde surgieron todos estos cuadros: de un ciclo muy intenso de movimientos sociales. Podemos refleja esa construcción social de luchas, organizaciones, discusión en las universidades, etcétera; que durante mucho tiempo acumularon experiencias y ahora encuentran un espacio de articulación. Pensar que Podemos surgió espontáneamente, de la nada, es una visión que no ayuda a entender el trasfondo social de ese proceso.

podemos-opozo_xoptimizadax--620x349Fotografía tomada de  http://bit.ly/2bHKUKv

 

6.- ¿Un partido de nuevo tipo?

Uno de los grandes problemas de Podemos es la construcción de un partido más democrático. Creo que existen esfuerzos importantes, pero un modelo participativo no se ha consolidado.

Los círculos son espacios de discusión y de participación, pero la cúpula tiene un papel preponderante en las decisiones. Las consultas por internet también han sido interesantes pero en algunos momentos han servido como formas plebiscitarias para legitimar a la dirección y limitar los procesos de deliberación.

Algo interesante es la presencia de grupos regionales con liderazgos autónomos como el de Ada Colau en Barcelona. Un modelo menos centralista al de los partidos tradicionales.

Mantener la pluralidad es otro reto de un partido de nuevo tipo. Algunas tendencias a homogeneizar al partido, excluyendo a Anticapitalistas de posiciones de poder por ejemplo, son preocupantes.

7.-De la maquina electoral al “movimiento popular”.

Hasta ahora Podemos funcionó con la hipótesis de “asaltar el cielo” y ganar las elecciones en muy poco tiempo. Por eso plantearon construir una “maquinaria electoral” descuidando otros aspectos de la lucha social.

Ahora, con el paso de la “guerra de movimientos” a la “guerra de trincheras” se abre un proceso interesante. ¿Cómo se van a relacionar con los sindicatos? ¿Con las organizaciones feministas, ecologistas, de derechos humanos? ¿Cómo van a disputar la cultura? En suma ¿cómo van a disputar todas las “trincheras” de la sociedad civil? Aquí está uno de los retos más interesantes y creo que se abren espacios para la innovación del que nosotros podemos aprender mucho.

Hay que observar sus revistas, sus espacios culturales, su relación con los movimientos sociales, su trabajo en las universidades. Las “moradas” como espacios de organización, de convivencia y de cultura. De sus medios de comunicación en internet pero también en la televisión y medios tradicionales.

8.- ¿Podemos en México?

Es casi de sentido común que no se puede reproducir una experiencia como Podemos en condiciones tan diferentes como las de México. Sin embargo creo que si hay puntos en común en los que podemos reflexionar:

  1. ¿Cómo articular a la generación de activistas altermundistas-post-comunistas en una propuesta política común?

  2. ¿Cómo generar un relato que pueda disputar el sentido común de las grandes mayorías y que no se quedé en los mismos nichos de la izquierda tradicional?

  3. ¿Cómo generar una crítica a las “transiciones democráticas” y proponer una verdadera democratización?

  4. ¿Cómo usar los medios de comunicación alternativos y tradicionales?

  5. ¿Cómo construir organizaciones diversas, que incorporen a diferentes luchas (víctimas, estudiantiles, sindicales, feministas, ecologistas, etc.) sin un centralismo asfixiante pero tampoco con una dispersión inoperante?

  6. ¿Son las elecciones una vía para fortalecer una propuesta de transformación? ¿sólo debilitan al movimiento social? ¿cómo pueden relacionarse?

  7. ¿Es posible construir una opción de izquierda que cuestione el consenso neoliberal y que sea asumida por mayorías?

  8. ¿Hay espacio en el sistema político mexicano para dar una disputa electoral como si lo hubo en España?

  9. ¿Cómo en esta generación nos relacionamos con las izquierdas partidarias (PSOE e IU en España, Morena y PRD en México) con el que ya no nos sentimos identificados pero tienen una gran fuerza?

  10. ¿Es posible articular la experiencia de luchas autónomas con una disputa por el poder?

 

 

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