Por Vladimir Tlali

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Introducción

En años recientes hemos experimentado lo que varios de nosotros: jóvenes, activistas, gente “de izquierda” comprometida con valores como la equidad, la solidaridad y la justicia social, llamamos “El avance de la derecha política sobre el mundo”. A menudo usamos esa expresión para hacer referencia a las victorias políticas de movimientos que sostienen una agenda opuesta a la de la izquierda política a nivel nacional o internacional. En nuestro contexto más cercano, podemos ver cómo el PRI y el PAN continúan ganando, comprando o robando elecciones a lo largo y ancho del país, mientras que en Europa, partidos políticos racistas de ultra derecha continúan su camino hacia los parlamentos nacionales, los poderes ejecutivos, las Cortes Supremas y el mismo Parlamento Europeo, como en los casos de Francia, Alemania, el Reino Unido, Holanda y otros.

En nuestro poderoso vecino del norte, la amenaza del triunfo de un candidato como Donald Trump, apoyado por un grupo de seguidores racistas, ultra cristianos, antifeministas, anti ecologistas y homófobos, ha puesto en alerta al mundo entero, y en América Latina, los más avanzados y progresistas gobiernos en décadas han sido sistemáticamente debilitados uno por uno, dejando en el poder a figuras como Mauricio Macri en Argentina o Michel Temer en Brasil, mientras que la escasez generalizada y el caos económico en la Venezuela de Maduro parecen apagar la llama de la Revolución que Bolívar y Chávez soñaron.

Todos estos cambios en el horizonte político global, nos hace pensar en el avance de un movimiento global bien organizado con una estructura coherente y un plan estructurado, sin embargo, si logramos ir más allá de este lugar común preferido por teóricos de la conspiración, podemos percibir diferencias consistentes entre Le Pen, Trump, Peña o Macri que nos llevan a cuestionar esta hipótesis, ya que sus plataformas políticas, económicas e incluso filosóficas difieren ampliamente la una de la otra: mientras Trump es un duro proteccionista, Macri es un defensor de tiempo completo del libre mercado, Merkel sostiene una aproximación antinacionalista de la economía y la política mientras que el Frente Nacional continúa su marcha hacia consolidarse como una de las más grandes fuerzas políticas en Francia con una agenda abiertamente xenófoba y ultranacionalista.

En términos históricos, el liberalismo y la burguesía fueron revolucionarios y después se volvieron conservadores. El liberalismo es visto como un pensamiento de derecha por aquellos que rechazan una economía global basada en un feroz mercado abierto mientras que también puede ser concebida como parte del espectro político de la izquierda en tanto que representa una amenaza para la tradición, la iglesia, los nobles y los señores feudales, por lo que de acuerdo con Rodríguez Araujo, la división entre la izquierda y la derecha es una cuestión de un momento concreto en el espacio y en el tiempo (Rodríguez Araujo, 2008).

Por ello, para estudiar las similitudes y diferencias entre estos movimientos políticos de derecha que sin lugar a dudas están ganando un espacio cada vez más amplio en la política internacional, deberíamos comenzar por definir lo que categorizamos como la derecha política.

La derecha

La historia de lo que hoy llamamos la derecha, debe de ser rastreada hasta Francia, específicamente al periodo posterior a la revolución francesa, donde los diputados en la Asamblea Nacional se dividían sentándose al lado izquierdo de la Presidencia, declarando con ello su adherencia a las ideas de la revolución y su apoyo a un gobierno más liberal y democrático, mientras que los que se sentaban a la derecha, en su mayoría clérigos, nobles y militares, sostenían la defensa del antiguo régimen y el combate a la racionalidad, la universalidad y la democracia de la revolución (Davies, 2002).

En esta perspectiva básica, podemos decir que la derecha nació como una reacción a la izquierda ya que ésta defendía cambios económicos, sociales y políticos que pudieran transformar las relaciones de poder de una sociedad ampliamente injusta y desigual hacia formas más humanas y solidarias de vivir y organizarse. Después de perder la primera batalla contra la burguesía y el liberalismo, la derecha tuvo que evolucionar del mismo modo que el mundo político cambiaba del antiguo régimen a los intensamente capitalistas siglos XVIII y XIX, la primera y segunda guerra mundial, el periodo de la guerra fría y el actual nuevo orden multipolar del mundo como veremos más adelante, por el momento deberíamos comenzar a responder la pregunta acerca de cuáles son las características que han sido consistentes en la derecha política a través del tiempo.

a. Una aproximación filosófica y económica.

De acuerdo con Rodríguez Jiménez (2006), Rodríguez Araujo y Davies, una de las más consistentes características de la derecha a través de los siglos es su aproximación al binomio igualdad-desigualdad o igualitarismo contra la diversidad de acuerdo con Bobbio (2005), quien conceptualiza la aproximación de la derecha a la diversidad entendida en términos de diferencias naturales, sociales y económicas. Mientras que la izquierda busca detener y reducir las diferencias entre los individuos que conforman una sociedad, la derecha sostiene que la desigualdad social no sólo es natural sino necesaria, e incluso deseable para alentar la producción y la riqueza en la escala individual que en el largo plazo, pudiera garantizar el bienestar social, por lo que podemos decir que esta idea conforma el corazón de la aproximación liberal a la economía, como se establece en la conocida reflexión de Adam Smith sobre el pan del panadero, clarificando la conexión de la derecha con la doctrina de la mano invisible del mercado.

Esta aproximación termina por defender el Statu Quo sosteniendo la idea de que las diferencias en la sociedad son un proceso natural y deseable guiado por las leyes establecidas por Dios o la naturaleza y protegidas por las antiguas instituciones como la iglesia o la monarquía, o por las nuevas: el mercado y el Estado. Como Rodríguez Araujo establece, la ideología verdadera de la derecha es la defensa del privilegio económico, político, social o racial y el Statu Quo sin importar la situación, lo que hace a la derecha más flexible con sus principios. En términos de lucha de clases, el pragmatismo de la derecha la conserva alineada a los intereses de la clase dominante.

b. Tipología, desarrollo y amenazas actuales de la derecha.

En su conocido trabajo The Nature of the Right: European and American Politics and Political Thought since 1789 (Davis: 2002) Eatwell and O’Sullivan caracterizan el desarrollo histórico de la derecha del norte global en 5 tipos que han existido a lo largo del tiempo: 1) Reaccionaria; 2) Radical; 3) Moderada; 4) Extrema y 5) Nueva derecha.

La derecha reaccionaria exaltaba la fe y era intolerante con las ideas de la revolución francesa. De acuerdo con Rodríguez Jiménez, en esta primera fase, la derecha estaba dividida en dos: los reaccionarios, quienes enfrentaban al individualismo liberal (en la economía y la filosofía, mediante la promoción del antiguo régimen representado por las antiguas instituciones corporativas como la monarquía, la iglesia y el ejército. Y por el otro lado los conservadores, quienes adoptaron el liberalismo económicos, pero rechazaron su aproximación filosófica. La derecha en este periodo, perdió la batalla en tanto que los movimientos democráticos (liberales, republicanos y progresistas) y la izquierda obrera (socialistas, comunistas y anarquistas) expandieron monarquías reguladas, nuevas repúblicas y una nueva amenaza global para los intereses de las élites: La Revolución Socialista.

Las derechas moderada y radical son el resultado de los esfuerzos de las élites nacionales para reasumir el control tras el final de la primera guerra mundial de cara al surgimiento de las masas en la historia, en este punto del desarrollo de la derecha; reaccionarios y conservadores realinearon sus estrategias a fin de cooptar a aquellos que no compartían sus intereses económicos pero que podían compartir su preocupación por la defensa del orden social establecido a fin de hacer frente al avance de los derechos y las libertades políticas de trabajadores, minorías étnicas y mujeres.

La derecha moderada desconfía de las ideas de la ilustración pero adopta los beneficios del capitalismo y a la vez fue capaz de ser indiferente frente a ciertos cambios sociales consecuencia del individualismo y el liberalismo, la derecha moderada apoyó una suerte de gobierno corporativista compuesto por una monarquía cristiana y autoritaria con una asamblea controlada por el Estado y limitada por las leyes naturales de la sociedad, la historia y la biología.

Por su parte, la derecha radical quería destruir el sistema político liberal y crear un ruptura total con el individualismo, y la instauración de un proyecto utópico ultranacionalista donde la colaboración entre las clases conduciría a un bienestar nacional superior conducido por un Estado autoritario capaz de asumir las transformaciones económicas de la revolución tecnológica y detener tanto a la democracia como al socialismo.

Las derechas moderada y radical fueron contemporáneas al fascismo y compartieron su nacionalismo radical expresado en términos de racismo, jerarquía, oligarquía, superioridad del hombre y obediencia a las autoridades, así como sus teorías de la conspiración (anti masonería, antisemitismo y anticomunismo); pero del otro lado, las derechas moderada y radical presentan diferencias significativas que hacen de la derecha y el fascismo dos movimientos diferentes históricamente alineados (Rodríguez Jiménez, 2006).

1) Mientras que las derechas moderada y radical impulsaban regímenes corporativistas utópicos anclados en el pasado, el fascismo estableció una ruptura total con las estructuras antiguas como el parlamento o las corporaciones antiguas; 2) Los radicales y moderados pensaban que el ejército, como una corporación autónoma, debía ser un poder independiente del gobierno civil, pero en el fascismo, el ejército servía al poder civil del partido y del líder supremo; 3) En el fascismo, todos los grupos, corporaciones e intereses se sometían a los intereses del partido y del líder, no había espacio para la izquierda ni para ninguna idea de igualitarismo.

El avance fascista sobre Europa llevó a la deshumanización y exterminio de los adversarios: Judíos, homosexuales, Romanís (gitanos) y finalmente la izquierda, la cual fue abolida cuando los fascistas obtuvieron el control del Estado. Fue aquí que la derecha aceptó al proyecto fascista como su referente y apoyó sus esfuerzos para movilizar a la población bajo uno de los más virulentos, racistas y poderosos nacionalismos extremos de la historia.

Tras la caída de los fascismos con el fin de la Segunda Guerra Mundial, la derecha radicalizada parecía haber desaparecido de una vez y para siempre ya que las asociaciones radicales eran vinculadas a los crímenes de los fascistas, pero lejos de ser erradicado, el pensamiento autoritario, radical y moderado sobrevivió en las mentes de quienes fueron criados con esta ideología. En el contexto del mundo bipolar, los radicales jugaron el rol de defensores del “mundo libre” en contra del comunismo y fueron aliados casuales de “gobiernos democráticos” para hacer el trabajo sucio en la lucha anticomunista.

La extrema y la nueva derecha. Dada la virulencia de la violencia desatada por el fascismo, la derecha radical y moderada son a menudo llamadas extrema derecha, por lo que podemos referirnos, siguiendo a Rodríguez Jiménez, a los movimientos políticos que han registrado una actividad más amplia desde la década de 1980 como los ideólogos del ultra liberalismo económico del Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, México, Chile y Perú, y a los políticos del nuevo orden social como Le Pen en Francia, Trump en EUA o los Partidos de la Libertad en Países Bajos y Austria, como la vieja extrema derecha y la nueva extrema derecha por un lado, y la nueva derecha en el otro.

La nueva derecha apoya una economía de mercado liberal e individualista, donde el libre comercio y la democracia liberal son componentes de la paz global, los así llamados neoclásicos o neoliberales promueven la supresión del Estado de bienestar, por medio de la desregulación comercial y un gobierno disminuido con una participación limitada en la economía, que sirva como un guardián de la operación del libre mercado y un protector de las fronteras frente a los extranjeros. Como un movimiento de derecha, la nueva derecha está comprometida con el privilegio de las élites y ha aceptado fortalecer la protección de las fronteras así como un mayor control policiaco y militar de ser necesario.

La nueva extrema derecha NED y la vieja extrema derecha VED comparten las plataformas ultranacionalistas y anti pluralistas con concepciones autoritarias del orden social, pero mientras la VED está directamente asociada con el fascismo y es abiertamente crítica a las instituciones y procesos democráticos, la NED rechaza su vinculación con el fascismo y no realiza críticas abiertas a la democracia. Sin embargo, debido a las amenazas identificadas en la base de este documento, debemos impulsar una reflexión más amplia sobre las verdaderas similitudes que la NED tiene con el fascismo.

Del lado de las semejanzas, la NED se basa en una plataforma ultranacionalista que condena la migración y en líderes carismáticos quienes actúan como protectores de la gente contra los partidos políticos de la democracia liberal, líderes que están conectados con sus seguidores directamente, desacreditando de esta forma los procesos y las instituciones democráticas como el parlamento, con el uso de “mecanismos más democráticos”mecanusrlamento, con el uso de ” uso de unte, desacreditando de esta forma la condena la migraciste documento, debemos impulsaru como consultas en iniciativas abiertamente regresivas como los derechos de personas LGBTTI, el aborto o la eutanasia, sino incluso en procesos de integración económica y política como en el caso del Brexit. La NED también muestra una criticablemente ligera condena e incluso una leve admiración por los crímenes del pasado, así como una aproximación proteccionista hacia los productores y empleos nacionales, y especialmente, la nueva extrema derecha sostiene un llamado a la violencia política como el resultado de la exaltación de la hostilidad de la comunidad nacional hacia el enemigo (migrantes, musulmanes, terroristas, o los pobres vistos como probables sicarios, etc.).

El avance de la nueva extrema derecha sobre el mundo.

La nueva derecha como sabemos desde la década de los años 80 es buena para los negocios. Las compañías alrededor del mundo han crecido hasta límites inimaginables pues las fronteras ya no existen para el capital y las mercancías, los procesos de integración económicos han creado un único mercado global interdependiente, compuesto por varios mercados regionales que compiten y colaboran unos con otros. Al mismo tiempo que la concentración extrema de la riqueza y el debilitamiento del Estado han expandido la pobreza tanto en el sur como el norte globales, la inteligencia, el contraterrorismo, la policía y el control de fronteras han tendido a controlar las protestas internas y la migración. Así que, si la nueva derecha ha sido capaz de cumplir su agenda en los últimos años, ¿Cómo es posible que la nueva extrema derecha con su propaganda nacionalista y proteccionista, esté ganando un espacio mayor en la arena política?

Las claves del éxito de la nueva extrema derecha

Para comprender el avance de la NED en los sistemas políticos de países en el norte global, Rodríguez Jiménez se enfoca en las siguientes líneas:

Una retórica democrática: La NED está comprometida con la democracia, al menos en un nivel formal, ya que desde esta plataforma ha logrado ganar espacios representativos desde donde promover una apología de la unidad de los valores, la tradición y la religión nacionales en contra de los extranjeros concebidos como migrantes indocumentados, terroristas y violadores que roban los escasos trabajos de los nacionales.

Utilización de una retórica en contra de la globalización y el libre mercado: La NED toma ventaja de la pérdida de trabajos y de la inestabilidad económica de antiguas ciudades industriales producido por la integración de mercados regionales de trabajo que han movido a las fábricas al sur global en donde los salarios son menores, la legislación laboral no es fuerte, las vacaciones y la protección de los trabajadores es prácticamente inexistente y donde es fácil asesinar o encarcelar a los líderes sindicales, es decir a países como México.

Capacidad de los líderes carismáticos de atraer el voto de castigo: Mientras que la mayoría de la gente está comprometida con la democracia, la mayoría de los ciudadanos no están contentos con los resultados prácticos en términos de bienestar, nuestra generación vive en condiciones más pobres e inestables que nuestros padres y abuelos, mientras que la mayoría de los políticos parecen vivir en un mundo de lujo y extravagancia. Los líderes carismáticos de la NED actúan como su fueran los mejores equipados para defender los intereses del ciudadano promedio de la voracidad de la clase política y las corporaciones, una tarea que la NED parece hacer mucho mejor que ninguna tendencia de la izquierda.

Éxito en atraer una amplia diversidad de votantes: Los votantes de la NED vienen de todas las clases y corrientes políticas, desde los desempleados hasta los jóvenes profesionistas que no pueden pagar una casa, trabajadores precarizados y privados de sus derechos a fin de incrementar la competitividad, ancianos aterrados con los cambios globales como el terrorismo y los extranjeros, jóvenes empresarios y la clase media empobrecida. Mientras la izquierda ha tendido a proteger los derechos de las clases acomodadas abandonando la lucha por los derechos y el bienestar de los más excluidos, cuyos votos están siendo recuperados por los partidos de la nueva extrema derecha y sus candidatos populistas como el Partido Verde en México o Donald Trump en EUA quienes son vistos como personas fuertes capaces de restaurar el orden.

Los extremistas ganaron la batalla de la seguridad: No importa si se trata de migrantes, terroristas, musulmanes o narcotraficantes y sicarios, la nueva derecha e incluso la izquierda han apoyado iniciativas que criminalizan la migración, los consumidores de drogas, los musulmanes y que también han reducido derechos civiles, libertades políticas, atacado los derechos humanos e incluso procesos de integración económica como en el caso del Brexit o de la amenaza de Donald Trump de sacar a EUA del TLCAN.

Conclusiones: La búsqueda por una democracia de izquierda.

Norberto Bobbio, José Luis Rodríguez Jiménez y Óscar Rodríguez Araujo reconocen que una de las aristas más complejas de estudiar las relaciones entre la izquierda y la derecha política consiste en la flexibilidad de estas definiciones de cara los cambios en la situación social económica y política de un espacio y tiempo específicos. Ideas que son ahora consideradas de izquierda pueden ser mañana consideradas de derecha, pero más allá de las definiciones, lo que los autores nos advierten, es en primer lugar del sistema político que están formando la nueva derecha y la nueva extrema derecha, y en segundo lugar, en las características de este proceso.

Para Bobbio, existen izquierdas y derechas tanto autoritarias como libertarias, por lo que debemos ser cuidadosos en las propuestas de cambio que apoyamos, pues como Rodríguez Araujo coincide, existen sistemas políticos que impulsan la igualdad económica y social pero sin democracia ni la erradicación de las élites dominantes; existen incluso sistemas donde los derechos civiles y las libertades políticas están más acotadas que en aquellos países regidos por gobiernos liberales de derecha.

En este orden de ideas, Rodríguez Araujo nos advierte sobre la calidad de los procesos democráticos en los que estamos incorporados, y que se han convertido en una democracia de élite que sostiene a una clase política que limita la participación real de las mayorías, una democracia donde gobiernos de izquierda y derecha limitan el ejercicio de derechos y libertades, “Una democracia más cercana a la derecha que a la izquierda”, y que ha sido impuesta por instituciones internacionales como una parte del paquete que también incluye reformas estructurales como acuerdos de libre comercio, apertura comercial, la privatización de industrias estratégicas anteriormente regidas por el Estado, la reducción del déficit público mediante el recorte del gasto social, y el incremento de la competitividad mediante la liberalización de las condiciones de trabajo y el debilitamiento de los sindicatos: Una democracia que funciona para el mercado, no para la gente.

En este caso, de acuerdo con Rodríguez Jiménez, un componente clave de cualquier alternativa al avance de la nueva derecha y la nueva extrema derecha sobre el resto del mundo consiste en mejorar la calidad de la democracia: los partidos, los candidatos y las organizaciones políticas de la izquierda deben volver a la gente y sus propuestas deben emergen de ahí y de sus verdaderas necesidades, intereses y problemáticas como los verdes o Podemos han hecho en Europa o Bernie Sanders en EUA. Debemos comprometernos con la construcción de una democracia de izquierda, en palabras de Rodríguez Araujo, que sea capaz de confrontar la democracia de derecha en la que nos encontramos insertos, una democracia que sostenga la justicia y la equidad social, los derechos civiles y libertades políticas con una tendencia igualitaria que contribuya a reducir o erradicar la dominación de unos sobre otros.

Referencias

  • Bobbio, Norberto. (2004). Izquierda y derecha. México: Bajo el Volcán, vol. 4, núm. 7.

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28640711

  • Davies, Peter. (2002). The Extreme Right in France, 1789 to the Present from de Maistre to Le Pen. New York, NY: Routledge.

  • Rodríguez Araujo, Óscar. (2008). Derechas. México: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.

Disponible en: http://conceptos.sociales.unam.mx/conceptos_final/468trabajo.pdf

  • Rodríguez Jiménez, José Luis. (2006). De la vieja a la nueva extrema derecha (pasando por la fascinación por el fascismo. España: Universidad Rey Juan Carlos.

            Disponible en:   http://www.historia-actual.org/Publicaciones/index.php/haol/article/view/138/126

La presentación del autor la puedes descargar de aquí

Desencanto y Revuelta

Ciudad de México, agosto de 2016

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